Lo nuestro fue un simple enamoramiento que murió en el intento de convertirse en amor .

No existe tal cosa como "demasiado amor".

¡quiero que las cosas sean como tienen que ser!, porque se que hay cosas que no pueden ser de otra manera.

¡Nunca niegues el cálido abrazó de los recuerdos nocturnos!.
Qué haría un poeta sin historias de amor frustrado, sin sentimientos encontrados, sin ansias de elegir y sin el don de poder abandonar lo que más quiere si lo que más quiere así lo desea ¿qué sería del poeta si no siente su alma derrumbarse, caerse, despedazarse apasionadamente cada tanto? ¿cómo escribiría si se olvida lo que es sentir?

Pienso

Pienso, uso el arma que me esta matando, para sobrevivir.
Pienso, porque si existe un pensamiento que pueda permitirme dejar de pensar, lo quiero pensar.
Pienso y ese error se paga con cordura.
Pienso, proyecto,
Pienso en sueños, porque no sueño.
Pienso en amor, porque no amo.
Pienso en soledad... NO
A la soledad la siento, y es lo que me hace pensar.

Recuperarte

Nos mirábamos desde la distancia y fuimos conociéndonos así, era un juego que nos propusimos jugar sin haber hablado antes, los días consignados fueron pautados sin almanaques ni agendas, la distancia, las miradas y los detalles fueron siendo un modo de presentación. Sin conocer su nombre descubrí su color favorito, su bebida de cabecera en los bares, su música preferida en bailes, aquella canción que la hacía volar, aquella otra que la hacía pensar, y hasta descubrí que tipo de música era, según ella, la mayor aberración jamás creada. Era raro, nunca recordaba como llegaba yo a ese lugar, qué había hecho durante todo el día, ni siquiera lograba recordar si había pasado un día o varios días, la cuestión es que en esos momentos estaba lúcido, y hoy puedo recordar cada instante vivido en ese antro.
El día que me atreví a pasar cerca de su cuerpo descubrí el perfume que usaba y la sutil fragancia que este lograba al mezclarse con el dulce aroma de su piel y descubrí tanta transparencia que creí, de momentos, conocerla desde siempre sin haber hablado con ella, llegue a convencerme, con el paso de las noches, saber hasta su fecha de cumpleaños, se me hizo imaginar en su cuerpo al menos tres tatuajes, aunque solo estaba visible uno. Las miradas seguían su ritual y el tiempo corrió rápido, yo llevaba una vida que hoy mismo no recuerdo muy bien, solo sé que cada noche  mis lúcidos recuerdos me evocaban mirando hacia el mismo lugar, hacia la figura que desde la distancia me regalaba sonrisas, mientras dibujaba con su dedo sobre la mesada de la barra, y sorbía de cuando en cuando. Yo me sentía cómodo así, ella parecía no disgustarse por la distancia pero el tiempo me hizo pensar que debía hacer algo. Debía acercarme a ella invitarla a su trago favorito, hacer que pongan en el salón su música preferida y romper la distancia, pasar de plano, avanzar en la relación incógnita que habíamos comenzado pero esa noche pasó, pasó la siguiente, y nunca lograba moverme del asiento, sentía una fuerza adversa que me impedía arriesgarme y entonces me mantenía quieto aunque en vilo, prefiriendo esa monotonía  que algo me frenaba cada vez que imaginaba querer conocerla más.
Un día yo estaba allí, diría que despertaba allí, la nube de mi día era constante hasta que me encontraba sentado allí en el mismo lugar del bar nocturno, una mesa con una sola silla en un rincón tranquilo desde el que se observaba todo, todo el tiempo, sin saber cuánto tiempo pasaba en realidad estaba allí, solo. El resto de mi vida se perdía, pero aunque yo estaba en ese lugar ella no, con la mirada escudriñé insistentemente el lugar y allí no estaba, todas las caras me eran desconocidas pero me dejaban una sensación rara, no las recordaba pero sentía conocerlas, el lugar parecía ir transformándose, después de que le pasara la vista todo se renovaba un dolor de cabeza se me hizo presente...   y deje de ver…

-Hasta luego doctor.  Escuché  y  reconocí de inmediato la voz,  intenté abrir los ojos, el brillo de la habitación me obligo a mantenerlos cerrados un instante y abrirlos de a poco, acostumbrándolos.  El rostro era el más angelical que jamás había visto , felizmente me encontraba acompañado de mi mujer que al saludarla con profunda alegría, sonrió y sentenció -¿Me conoces? ¡Al fin me conoces! Y como una avalancha de recuerdos descubrí todo. No nos estábamos conociendo, ya nos conocíamos de antes. 

Ese sentimiento de no querer...

Ese sentimiento de no querer.

No querer dormir ni estar despierto.
No querer estar en donde estas
Ni estar afuera, ni bajo ningún otro techo.
No querer ver, ni  querer cerrar los ojos.
ese sentimiento que no te gusta sentir
y que se asemeja a no sentir...

eso extraño de extrañar lo que nunca tuviste,
que te falta algo que no conoces.
esas ganas de gritar pero en silencio y
lograr que te escuche todo el mundo
y de un solo salto quedar despabilado
de pie junto al abismo y saltar consciente
de que el sueño, al llegar abajo, habrá acabado.

eso de sentir,
en plena caída libre,
¿será sueño o realidad?...
y dudar...
y simplemente esperar sin que quede otra
algo que parece no llegar jamas,
y olvidarte de la caída que nunca acaba
y volver a sentir ese sentimiento de no querer...


Una vez más.

Sueños que no.

Y ahí estabas, frente a mí,
estabas  fría y distante,
estabas gris y opaca,
estabas sola y alejada.

Alejada del mundo,
alejada del río,
alejada del tibio abrazo
de un amor frío.

Ahí estabas como esperando,
como amando en secreto,
como suspirando en silencio
como sintiendo..

Sintiendo fríos sueños,
sintiendo rotos sueños,
sintiendo lejanos sueños.
sintiendo... sueños que no.

y te recordaré.

Olores en mi piel
de tu piel,
por los roses
que aquella noche tuvimos,
y marcas de pasión
de aquella acción
que se escapa del destino
y nos unió a los dos.


Internamente conociéndonos,
Sentir que no sentimos
los dolores de nuestro interior
si estamos nosotros amándonos.
solo dos, sintiendo calor!

y después--

Abrazaras tu almohada
recordándome en tu cama,
recordaras mis besos
y serán en cada momento
sueños incompletos,
y vas a pensar en mi
por lo menos una noche más
y vas a tener las mismas ganas que yo
de que se vuelva a repetir
y volver a sentir
que podemos vivir así.


y volver a sentir..

que no existe dolor,
que no existe soledad,
si juntos logramos estar,
que no existe maldad.

Y los olores en tu piel de mi piel
serán recuerdos de la pasión
De aquella acción
que nos unió a los dos,
Y serán sueños incompletos
el recuerdo de tus besos
el recuerdo de tus labios.

y te recordaré,
por lo menos una noche mas
y tendré las mismas ganas que vos

 de que se vuelva a repetir…